Relatos Breves I abril 4, 2006
Posted by baudo in Uncategorized.trackback
Ninia era un ser humano singular. Como todos los seres humanos, Ninia solía equivocarse una y otra vez, tropezaba al más mínimo desnivel, hasta con las piedras más pequeñas de la vida. A veces tropezaba varias veces con la misma piedra. Cuando esto sucedía, Ninia siempre decía lo mismo:
-Bueno, ha sido una valiosa experiencia. Nunca más volveré a tropezar con esa piedra, esta vez he aprendido de mis errores.
Pero, pasado un tiempo, Ninia volvía a tropezar. Y, cuando tropezaba, como el resto de los mortales, tenía que tomar impulso y levantarse, porque, como ella solía decir, “el mundo sigue girando“.
Lo que hacía de Ninia una persona singular no es que tropezara, no, sino que siempre quisiera levantarse sola.
-Puedo yo sola. -Decía a quien trataba de ayudarla.
-Si me ayudas, no aprenderé a hacerlo por mí misma. -Replicaba otras veces.
-Sé cómo levantarme perfectamente, gracias. -Concluía a veces, furiosa.
Ninia necesitaba demostrarse a sí misma que estaba capacitada para andar sola su camino, para alcanzar todas sus metas, por altas que éstas fueran. Si permitía que la ayudaran, ¿qué parte del mérito tendría que compartir? ¿Acaso podría mirarse al espejo y sentirse orgullosa de sus logros si no eran completamente suyos?
Así que Ninia, pese a los contínuos tropiezos, se levantó una y otra vez para alcanzar sus metas. Y cuando lograba uno de sus objetivos, se planteaba otro más alto, más difícil, más lejano. Sus pequeños éxitos eran la mayor de las recompensas para Ninia, que se veía cada vez más arriba en la escalera de la vida.
Hasta que un día no pudo más. Agotada, alcanzó la que consideró su cima, y no tuvo ganas de seguir trepando, de seguir luchando por nuevas metas. Consideró que había hecho más que suficiente, miró hacia abajo y se sintió orgullosa. Y entonces quiso llamar a todos sus amigos, para que observaran cuan alto había llegado, para que también se sintieran orgullosos de ella, para que compartieran su alegría…
Y vio que estaba sola.
-Bueno, ha sido una valiosa experiencia. Nunca más volveré a tropezar con esa piedra, esta vez he aprendido de mis errores.
Pero, pasado un tiempo, Ninia volvía a tropezar. Y, cuando tropezaba, como el resto de los mortales, tenía que tomar impulso y levantarse, porque, como ella solía decir, “el mundo sigue girando“.
Lo que hacía de Ninia una persona singular no es que tropezara, no, sino que siempre quisiera levantarse sola.
-Puedo yo sola. -Decía a quien trataba de ayudarla.
-Si me ayudas, no aprenderé a hacerlo por mí misma. -Replicaba otras veces.
-Sé cómo levantarme perfectamente, gracias. -Concluía a veces, furiosa.
Ninia necesitaba demostrarse a sí misma que estaba capacitada para andar sola su camino, para alcanzar todas sus metas, por altas que éstas fueran. Si permitía que la ayudaran, ¿qué parte del mérito tendría que compartir? ¿Acaso podría mirarse al espejo y sentirse orgullosa de sus logros si no eran completamente suyos?
Así que Ninia, pese a los contínuos tropiezos, se levantó una y otra vez para alcanzar sus metas. Y cuando lograba uno de sus objetivos, se planteaba otro más alto, más difícil, más lejano. Sus pequeños éxitos eran la mayor de las recompensas para Ninia, que se veía cada vez más arriba en la escalera de la vida.
Hasta que un día no pudo más. Agotada, alcanzó la que consideró su cima, y no tuvo ganas de seguir trepando, de seguir luchando por nuevas metas. Consideró que había hecho más que suficiente, miró hacia abajo y se sintió orgullosa. Y entonces quiso llamar a todos sus amigos, para que observaran cuan alto había llegado, para que también se sintieran orgullosos de ella, para que compartieran su alegría…
Y vio que estaba sola.
**************************************************
Escalera: pila de CDs de música
Ninia: marioneta que me regalaron cuando
estuve de monitor en Cofrentes
Sol: flexo de mi cuarto, 60W de luz
Escalera: pila de CDs de música
Ninia: marioneta que me regalaron cuando
estuve de monitor en Cofrentes
Sol: flexo de mi cuarto, 60W de luz

Belle et triste histoire
No si habrá que cambiar en el próximo número el nombre al cuaderno de estilo… Cuaderno de Baudo :p
Tanto estudiar inspira…
A me inspira intentar estudiar, y entonces me pongo a hacer de todo menos estudiar :S
Me ha gustado mucho el relato. No sé quien dijo que “Los amigos están para explotarlos”, así que en las dificultades hay que aprovecharse un poquito de ellos, que para eso son tus amigos coñe!
@Carlos: Sí, eso también pasa, pero ssshhtttt
@John: ¡Eso, eso! ¡Préstame 1000€ que lo estoy pasando muy mal!
El dinero no da la felicidad, pero a mi no me importaría probar a ver…
“La felicidad consiste en pequeñas cosas: una pequeña mansión, un pequeño yate…” Groucho dixit.
XD
Groucho siempre tenía una frase genial preparada en la recámara